Laboratorio
Chile
Ámbito de Acción: Nervioso
Revisado el 29/07/2025
Chile
Alprazolam
El alprazolam se utiliza en gatos como ansiolítico en el manejo de distintos trastornos conductuales, principalmente de origen emocional o ambiental. Dado que los felinos presentan una mayor sensibilidad a las benzodiacepinas, se recomienda iniciar con dosis conservadoras y ajustar según respuesta clínica individual.
Para trastornos de ansiedad generalizada:
Para miedos, fobias y ansiedad situacional (viajes, mudanzas, visitas al veterinario, tormentas, etc.):
Para marcación con orina:
Para eliminación inapropiada refractaria en el hogar:
En todos los casos, el uso debe acompañarse de evaluación conductual integral y considerar estrategias de modificación ambiental. Se debe monitorear cuidadosamente la aparición de efectos paradójicos (como agitación, vocalización o hiperactividad) y evitar el uso en pacientes con patología hepática o debilidad sistémica. El tratamiento prolongado requiere ajuste progresivo para evitar signos de abstinencia o dependencia.
El alprazolam es una benzodiacepina de acción corta utilizada de manera off-label en medicina veterinaria, principalmente en perros y gatos, para el control sintomático de trastornos de ansiedad y reactividad emocional aguda. Sus principales indicaciones clínicas incluyen:
Estas indicaciones se fundamentan en la acción del alprazolam como agonista de los receptores GABA-A, lo que induce un efecto ansiolítico, relajante muscular leve, hipnótico y anticonvulsivante, aunque este último no es su uso principal en medicina veterinaria.
El alprazolam es una benzodiacepina de alta potencia que actúa como agonista alostérico positivo del receptor GABA-A (ácido gamma-aminobutírico tipo A). Su acción se basa en potenciar la neurotransmisión inhibitoria del sistema nervioso central al unirse a un sitio específico en el complejo receptor GABA-A, lo que incrementa la frecuencia de apertura de los canales de cloro. Esto hiperpolariza la membrana neuronal, reduciendo la excitabilidad sináptica y produciendo efectos de:
A diferencia de otras benzodiacepinas como el diazepam, el alprazolam tiene inicio de acción rápido (30 a 60 minutos) y una vida media corta, lo que permite su uso en eventos puntuales sin acumulación excesiva. Esta farmacodinámica lo hace especialmente útil en el manejo de fobias agudas a estímulos impredecibles (p. ej., tormentas eléctricas o fuegos artificiales) y en cuadros de ansiedad situacional.
Aunque no es un antidepresivo ni un agente de largo plazo, el alprazolam puede formar parte de terapias de comportamiento multimodales, particularmente como terapia puente mientras se instauran cambios ambientales o se inicia tratamiento con fármacos de acción prolongada como los ISRS.
El alprazolam es bien absorbido por vía oral en perros y gatos, alcanzando concentraciones plasmáticas terapéuticas de forma rápida tras la administración. Su biodisponibilidad oral es alta, aunque puede variar levemente entre especies.
Una característica distintiva del alprazolam es que, a diferencia del diazepam, no se metaboliza a N-desmetildiazepam (metabolito activo y más sedante), lo que contribuye a una acción más ansiolítica que sedante. En perros, se ha demostrado que los efectos son más predecibles, con menos acumulación tras dosis repetidas.
En pacientes geriátricos o con enfermedad hepática, el metabolismo puede ser más lento, aumentando el riesgo de sedación prolongada. Por ello, se recomienda iniciar con dosis más bajas o prolongar el intervalo de administración en esos casos.
En ambos casos, el uso crónico o en tratamientos prolongados puede generar:
El alprazolam está contraindicado en animales con hipersensibilidad conocida a las benzodiacepinas. Su uso debe evitarse o manejarse con extrema precaución en las siguientes situaciones clínicas:
Última actualización: 29/07/2025 02:55