Synacthen depot
Ámbito de Acción: Endocrino
Laboratorio
Farmacéutica Xenius SpA.
Presentación
Dosis Práctica
Debido a las variaciones en los requerimientos según la especie, la condición clínica y la formulación utilizada, no se recomienda establecer una dosis práctica general. Para asegurar un uso seguro y eficaz, se debe consultar la posología específica por especie y presentación incluida en este mismo vademécum.
Principio Activo
ACTH Corticotropina
Composición
Especies
Posología
ACTH gel (formulación de depósito):
a) Tomar una muestra basal de sangre para cortisol.
b) Administrar 1–2 U/kg IM de ACTH gel.
c) Tomar una segunda muestra de sangre a los 120 minutos post-inyección.
Importante: ACTH en gel no debe administrarse por vía IV. Su uso actual es limitado debido a variabilidad en la absorción y disponibilidad del producto.
Protocolo actualizado (cosintropina sintética – ACTH 1–24)
Recomendado por AAHA (2023), IDEXX, y otros laboratorios de referencia veterinaria:
Cosintropina IV o IM (dosis estándar):
a) Tomar muestra basal de cortisol.
b) Administrar 5 µg/kg IV o IM (dosis máxima: 250 µg por perro).
c) Tomar muestra a los 60 minutos post-inyección.
Cosintropina IV (dosis baja, validada):
a) Dosis: 1 µg/kg IV.
b) Tomar muestra a los 60 minutos.
Esta dosis es efectiva y validada especialmente para monitoreo en perros tratados con trilostano o mitotano.
ACTH gel (formulación de depósito):
a) Tomar una muestra basal de sangre para la determinación de cortisol.
b) Administrar por vía intramuscular una de las siguientes opciones:
2,2 U/kg IM, con toma de muestras a los 60 y 120 minutos post-inyección. (Peterson & Randolph, 1989; Kemppainen & Zerbe, 1989b)
0,5 U/kg IM, con toma de muestra única a los 120 minutos post-inyección.
Nota: ACTH en gel no debe administrarse por vía intravenosa. Su uso está limitado hoy en día por variabilidad en la absorción, la disponibilidad del producto y la posibilidad de reacciones a proteínas porcinas.
rotocolo actualizado (cosintropina sintética – ACTH 1–24)
Actualmente, muchos laboratorios recomiendan el uso de cosintropina sintética, más estandarizada y reproducible.
Cosintropina IV o IM (sintética):
a) Tomar muestra basal de cortisol.
b) Administrar 5 µg/kg IV o IM (máx. 250 µg por gato).
c) Tomar una muestra a los 60 minutos post-inyección.
Algunas fuentes también validan el uso de 1 µg/kg IV, aunque con menor evidencia en gatos comparado con perros.
Bovinos
En bovinos, la ACTH se ha utilizado históricamente como agente terapéutico en casos de deficiencia suprarrenal y en la cetosis bovina primaria, debido a su capacidad para estimular la liberación endógena de glucocorticoides, principalmente cortisol. Según el prospecto del producto Adrenomone® (Summit Hill), una posología recomendada consiste en administrar 200 a 600 U por vía IM en la primera dosis, seguidas de una a dos dosis diarias de 200 a 300 U. Otra referencia (Howard, 1986) sugiere una dosificación de 200 U IM por día. Sin embargo, es importante mencionar que actualmente la ACTH ya no se encuentra disponible comercialmente para bovinos en muchos países, y ha sido reemplazada por otros tratamientos más seguros y accesibles para la cetosis, como el propilenglicol, soluciones glucosadas y glucocorticoides sintéticos. No obstante, el protocolo sigue siendo de interés histórico y académico para la comprensión fisiopatológica y endocrina de estas patologías.
Equinos
En equinos, la prueba de estimulación con ACTH se ha utilizado para evaluar la función adrenal y también como parte del diagnóstico del síndrome de disfunción de la pars intermedia pituitaria (PPID). Un protocolo clásico descrito por Beech (1987b) consiste en obtener una muestra basal de cortisol, seguida de la administración de 1 U/kg de ACTH en gel por vía intramuscular, y luego tomar una segunda muestra 8 horas más tarde. En caballos sanos, se espera un aumento de 2 a 3 veces los niveles basales de cortisol, mientras que en caballos con tumores pituitarios el incremento puede ser de hasta 4 veces.
Otra variante del protocolo (Toribio, 2004a) indica que se debe obtener una muestra basal pre-ACTH, administrar 1 U/kg IM de ACTH en gel entre las 8 y 10 de la mañana, y luego tomar muestras de sangre a las 2 y 4 horas posteriores. Una respuesta normal se define como un aumento del cortisol plasmático de al menos 2 a 3 veces sobre los valores basales. Actualmente, en la práctica clínica equina, la prueba con ACTH sintética (cosintropina) a una dosis de 1 µg/kg IV o IM también ha sido estudiada, especialmente en combinación con mediciones de ACTH endógena y otras pruebas como la supresión con dexametasona, para evaluar PPID en caballos geriátricos.
Aves
En aves, la ACTH no estimula la secreción de cortisol, sino de corticosterona, que es el principal glucocorticoide aviar. La prueba de estimulación con ACTH, descrita por Lothrop y Harrison (1986), consiste en obtener una muestra basal de sangre para determinar los niveles de corticosterona, seguida de la administración de 16 a 25 UI de ACTH por vía IM. Se debe tomar una segunda muestra entre 1 y 2 horas más tarde. Los niveles basales normales de corticosterona varían según la especie, pero en general se sitúan entre 1,5 y 7 ng/ml, y tras la administración de ACTH, estos niveles pueden aumentar entre 5 a 10 veces por encima del valor basal. La interpretación de los resultados debe ajustarse a los valores fisiológicos de la especie específica evaluada. Aunque la prueba tiene más aplicación en investigación o en medicina de aves exóticas, puede ser útil en casos selectivos de sospecha de disfunción adrenal.
Indicaciones
Acciones
La liberación de ACTH está regulada por el sistema nervioso central a través de la CRH (hormona liberadora de corticotropina), secretada por el hipotálamo, en respuesta al estrés o a cambios en el ritmo circadiano. Esta regulación forma parte del eje hipotálamo-hipófisis-adrenal (HPA). Una vez que los glucocorticoides son liberados al torrente sanguíneo, ejercen una acción de retroalimentación negativa sobre el hipotálamo y la hipófisis, suprimiendo la secreción de CRH y ACTH, respectivamente. Esta retroalimentación puede ser influida tanto por glucocorticoides endógenos como exógenos, como los administrados terapéuticamente, afectando la actividad basal del eje HPA.
Este mecanismo de acción explica por qué la ACTH —en su forma natural o sintética como la cosintropina— se emplea clínicamente en medicina veterinaria para evaluar la función de la corteza adrenal mediante la prueba de estimulación con ACTH, siendo útil en el diagnóstico de hipoadrenocorticismo (enfermedad de Addison), en el monitoreo del tratamiento del síndrome de Cushing y en casos donde el eje HPA puede estar suprimido, como ocurre tras el uso prolongado de glucocorticoides o en enfermedades no adrenales.
Farmacocinética
La ACTH (hormona adrenocorticotrópica) es un péptido de 39 aminoácidos que, debido a su naturaleza proteica, no puede administrarse por vía oral, ya que es rápidamente degradada por enzimas proteolíticas en el tracto gastrointestinal. Del mismo modo, no es efectiva si se administra por vía tópica, ya sea en piel o en mucosas como la conjuntiva ocular, ya que no logra atravesar la barrera epitelial ni alcanzar circulación sistémica.
En medicina veterinaria, se utiliza principalmente su forma sintética conocida como cosintropina (ACTH 1–24), la cual conserva la actividad biológica completa de la hormona natural. Esta puede administrarse por vía intravenosa (IV) o intramuscular (IM), y ocasionalmente en formulaciones magistrales de liberación prolongada (en gel).
Después de la administración IV, la ACTH se distribuye rápidamente en el compartimento extracelular, y se observa un aumento de cortisol a los 30 minutos, alcanzando el pico máximo entre 30 y 60 minutos. Por vía IM, la absorción es más lenta, pero igualmente efectiva, y se prefiere en casos donde se desea una liberación sostenida. Las formulaciones en gel (corticotropina de depósito) presentan una absorción retardada, entre 8 y 16 horas, y sus efectos pueden mantenerse por hasta 24 horas, aunque actualmente están en desuso por la falta de estandarización y riesgo de reacciones adversas, especialmente en animales sensibles a proteínas porcinas.
La vida media plasmática de la ACTH circulante es corta: aproximadamente 15 minutos, debido a su degradación por enzimas peptidasas hepáticas y renales. Sin embargo, sus efectos fisiológicos se extienden por varias horas, ya que activan cascadas intracelulares que estimulan la síntesis de glucocorticoides en la zona fasciculata de la corteza adrenal. Los productos de degradación de la ACTH se eliminan principalmente por vía renal, sin evidencia de acumulación tras dosis únicas.
Por su farmacocinética predecible, rápida acción y vida media breve, la cosintropina resulta ideal para pruebas diagnósticas agudas, como la prueba de estimulación con ACTH, ampliamente utilizada en medicina veterinaria para evaluar la función adrenal.
Efectos Adversos
Cuando se emplea con fines diagnósticos, la administración puntual de ACTH (natural o sintética, como la cosintropina) es generalmente segura y bien tolerada en perros, gatos y otras especies. Sin embargo, tanto su uso diagnóstico como, especialmente, su uso prolongado o terapéutico pueden dar lugar a una variedad de efectos adversos, los cuales deben ser considerados cuidadosamente.
Efectos adversos comunes (uso diagnóstico):
- Hiperglucemia transitoria: producto del aumento del cortisol endógeno.
- Polidipsia y poliuria leves.
- Letargia, inquietud o cambios conductuales leves.
- Incremento transitorio del apetito en algunos pacientes.
- Estos efectos suelen ser leves y autolimitados, sin requerir intervención médica.
Efectos adversos por uso prolongado o repetido:
- Cuando la ACTH se usa de forma crónica o en esquemas terapéuticos prolongados, puede producir una activación persistente del eje hipotálamo-hipófisis-adrenal, con elevación sostenida de glucocorticoides endógenos. Esto conlleva riesgos similares a la terapia con corticosteroides exógenos:
- Desequilibrios hidroelectrolíticos, especialmente hipopotasemia, motivo por el cual algunos fabricantes veterinarios recomiendan suplementación con potasio durante tratamientos prolongados.
- Retención de sodio y agua, con riesgo de hipertensión arterial y edemas.
- Supresión del eje HHA y atrofia adrenal secundaria.
- Inmunosupresión, con mayor susceptibilidad a infecciones bacterianas o micóticas.
- Pérdida de masa muscular, debilidad y redistribución de grasa corporal.
- Aumento sostenido de la glucemia, con riesgo de descompensación en animales diabéticos.
- Empeoramiento de úlceras gástricas o digestivas preexistentes.
- Alteraciones del comportamiento, como agresividad o inquietud en algunos pacientes.
Dado el potencial de reacciones adversas más complejas, se recomienda consultar la bibliografía de medicina humana para un listado detallado en caso de uso prolongado, ya que muchas de las respuestas sistémicas se extrapolan desde el uso humano de corticotropina.
Reacciones alérgicas:
Las formulaciones naturales o en gel, especialmente aquellas con proteínas porcinas, pueden provocar reacciones de hipersensibilidad, como urticaria, prurito, angioedema o reacciones anafilactoides. En estos casos, debe interrumpirse inmediatamente la administración y aplicar el tratamiento de soporte correspondiente.
Advertencia sobre vía de administración:
La forma de depósito (en gel) de la ACTH no debe administrarse por vía intravenosa, ya que está diseñada para liberación lenta por vía intramuscular. La administración IV de esta presentación puede ocasionar reacciones adversas graves e impredecibles.
Contraindicaciones
El uso de ACTH, ya sea en su forma natural o como cosintropina sintética, es generalmente seguro cuando se emplea con fines diagnósticos, como en la prueba de estimulación con ACTH. En estos casos, los aumentos transitorios de los niveles séricos de cortisol inducidos por la ACTH rara vez provocan efectos adversos clínicamente significativos, incluso en pacientes con condiciones donde los glucocorticoides están relativamente contraindicados, como en casos de infecciones fúngicas sistémicas, enfermedad ulcerativa péptica u osteoporosis. Sin embargo, se deben considerar ciertas contraindicaciones absolutas y relativas, especialmente en usos terapéuticos o repetidos.
1. Hipersensibilidad a componentes de la formulación
La ACTH en gel, una formulación que históricamente contenía proteínas porcinas, está contraindicada en animales con hipersensibilidad conocida a proteínas de origen porcino, debido al riesgo de reacciones alérgicas. En animales sensibles, deben preferirse formulaciones sintéticas altamente purificadas, como la cosintropina.
2. Infecciones sistémicas no controladas
Aunque en pruebas únicas el riesgo es mínimo, el uso repetido o terapéutico de ACTH puede incrementar significativamente los niveles de glucocorticoides endógenos, lo que puede suprimir la respuesta inmune y empeorar infecciones bacterianas, virales o micóticas sistémicas, especialmente si no están bajo tratamiento adecuado.
3. Trastornos gastrointestinales
En animales con antecedentes de úlceras gástricas o colitis ulcerativa, el aumento de cortisol inducido por ACTH podría agravar las lesiones, por lo que se recomienda precaución en estos casos.
4. Diabetes mellitus mal controlada
Dado que el cortisol estimulado por ACTH tiene un potente efecto hiperglucemiante, su uso puede desencadenar descompensaciones glucémicas en animales diabéticos mal controlados, especialmente si se administra de forma repetida o si el animal ya presenta resistencia insulínica.
5. Insuficiencia hepática o renal severa
Pacientes con disfunción hepática o renal avanzada pueden presentar una alteración en el metabolismo y la eliminación de los glucocorticoides endógenos, lo que prolonga su efecto y potencia reacciones adversas. En estos casos, el uso debe ser evaluado cuidadosamente.
6. Uso prolongado o terapéutico
La ACTH no debe usarse de forma crónica, ya que puede inducir efectos adversos similares a los glucocorticoides exógenos: inmunosupresión, atrofia suprarrenal, hiperglucemia, alteraciones electrolíticas y pérdida de masa muscular. Estos riesgos son particularmente relevantes si se utiliza como agente terapéutico y no solo diagnóstico.
Recomendaciones prácticas
- En contextos diagnósticos, la administración única de ACTH es generalmente segura, incluso en animales con comorbilidades.
- Se debe evitar su uso en animales que hayan recibido glucocorticoides exógenos recientemente, ya que esto podría alterar la interpretación de la prueba.
- En animales geriátricos o polipatológicos, la relación riesgo-beneficio debe evaluarse cuidadosamente.
Sobredosis
Cuando se utiliza con fines diagnósticos, la posibilidad de una sobredosis aguda inadvertida de ACTH (ya sea natural o sintética como cosintropina) es poco probable que cause efectos adversos importantes, debido a que las dosis empleadas son bajas y la hormona tiene una vida media corta (~15 minutos). Sin embargo, pueden producirse alteraciones transitorias si se excede significativamente la dosis o si se administra accidentalmente una formulación de depósito por vía inadecuada (por ejemplo, gel por vía IV).
En estos casos, lo más habitual es que los efectos sean leves y autolimitados, aunque siempre se recomienda realizar los controles clínicos y bioquímicos necesarios, y administrar tratamiento sintomático si fuese requerido.
Signos clínicos posibles en sobredosis aguda:
- Polidipsia, poliuria y polifagia transitorias
- Hiperglucemia leve a moderada
- Letargia o hiperactividad leve
- Vómitos o diarrea ocasional
- Aumento leve de presión arterial o frecuencia cardíaca
En casos de uso repetido o prolongado:
Si la sobredosis ocurre en el contexto de uso terapéutico prolongado o frecuente, pueden aparecer efectos adversos similares al hipercortisolismo iatrogénico:
- Supresión del eje HHA
- Atrofia adrenal
- Debilidad muscular
- Inmunosupresión
- Hipertensión sostenida
- Trastornos electrolíticos (hipopotasemia, hipernatremia)
- Síndrome de Cushing iatrogénico
Manejo clínico:
- En casos leves, no suele ser necesario un tratamiento específico.
- Realizar monitoreo clínico (temperatura, presión arterial, signos neurológicos o digestivos) y controles bioquímicos (glucemia, electrolitos, cortisol).
- En casos con signos más marcados: aplicar tratamiento sintomático (rehidratación, manejo digestivo, soporte metabólico).
- En animales con signos persistentes o que hayan recibido formulaciones de liberación prolongada (ACTH en gel), la observación debe extenderse hasta 24–36 horas, y pueden requerirse medidas de soporte adicionales.
Prevención:
- Utilizar siempre la dosis recomendada para cada especie y vía de administración.
- Verificar que las formulaciones de depósito (gel) no se administren por vía intravenosa.
- Evitar el uso innecesario o prolongado, especialmente en pacientes con comorbilidades endocrinas o renales.
Seguridad Reproductiva
El uso de ACTH (ya sea en su forma natural o sintética como cosintropina) durante la gestación y lactancia en medicina veterinaria debe considerarse con extrema precaución. Aunque su uso diagnóstico puntual suele ser seguro, existen advertencias importantes respecto a su uso prolongado o terapéutico en hembras preñadas.
En hembras gestantes:
La ACTH sólo debe usarse durante la preñez cuando los posibles beneficios superan a los riesgos potenciales. Se ha informado que puede ser embriocida, especialmente cuando se administra en dosis repetidas o durante etapas tempranas del desarrollo fetal. Esto se debe a que su acción estimula la producción sostenida de glucocorticoides endógenos (como el cortisol), los cuales pueden interferir con el crecimiento y maduración del feto.
Estudios en animales de laboratorio han demostrado que la exposición a niveles elevados de glucocorticoides durante la gestación puede causar restricción del crecimiento intrauterino, alteraciones placentarias, disfunción del eje hipotálamo-hipófisis-adrenal fetal y, en algunos casos, pérdida embrionaria. Aunque estos efectos no han sido documentados sistemáticamente en animales domésticos, se recomienda evitar el uso crónico de ACTH durante la gestación, especialmente en el primer tercio.
La FDA clasifica esta droga como categoría C para su uso en humanos durante el embarazo: esto significa que los estudios en animales han mostrado efectos adversos sobre el feto, pero no existen estudios adecuados en humanos, o bien que no hay estudios concluyentes ni en animales ni en humanos.
Además, los neonatos nacidos de madres que hayan recibido ACTH durante la gestación deben ser monitorizados cuidadosamente, ya que podrían presentar signos de insuficiencia adrenocortical neonatal, producto de la posible supresión del eje HHA fetal por retroalimentación negativa sostenida.
Durante la lactancia:
Se desconoce si la ACTH o sus metabolitos se excretan en la leche materna de perras o gatas. Sin embargo, debido a su naturaleza peptídica, su rápida degradación en plasma y su corta vida media (aprox. 15 minutos), es poco probable que alcance la leche en concentraciones relevantes o que cause efectos adversos en las crías lactantes tras una dosis única con fines diagnósticos.
En casos donde el uso de ACTH se extienda en el tiempo o se repita, se recomienda monitorizar clínicamente a las crías, observando signos de supresión suprarrenal, hipoglucemia o alteraciones del crecimiento.
Recomendaciones clínicas:
- La ACTH puede utilizarse en gestación o lactancia solo si es clínicamente imprescindible, y preferentemente como dosis única con fines diagnósticos.
- Debe evitarse su uso crónico o terapéutico prolongado durante el embarazo.
- Se recomienda vigilar a los neonatos nacidos de hembras tratadas con ACTH para descartar insuficiencia adrenocortical.
- Siempre que sea posible, considerar alternativas diagnósticas o terapéuticas con mejor perfil de seguridad en animales gestantes o lactantes.
Interacción Medicamentosa
El uso de ACTH (corticotropina o cosintropina) puede verse afectado por ciertas interacciones medicamentosas que han sido documentadas tanto en medicina humana como veterinaria. Estas interacciones pueden modificar la eficacia diagnóstica de la prueba de estimulación o potenciar efectos adversos, por lo que deben ser consideradas cuidadosamente en animales bajo tratamiento farmacológico múltiple.
Interacciones farmacológicas documentadas o teóricamente posibles:
- Anticolinesterasas (ej. piridostigmina): La ACTH puede antagonizar los efectos de anticolinesterasas en pacientes con miastenia gravis, reduciendo la eficacia del tratamiento. Aunque esta situación es más comúnmente descrita en humanos, podría ser relevante en medicina veterinaria.
- Diuréticos (ej. furosemida, hidroclorotiazida): La ACTH, al estimular la secreción de glucocorticoides con acción mineralocorticoide, puede aumentar la pérdida de potasio y otros electrolitos, potenciando la hipopotasemia inducida por diuréticos. Se recomienda vigilancia de electrolitos si ambos fármacos se administran en forma concomitante.
- Glucocorticoides exógenos (prednisona, dexametasona): Pueden suprimir el eje hipotálamo-hipófisis-adrenal, interfiriendo con la interpretación de la prueba de estimulación con ACTH. Deben suspenderse con anticipación adecuada (24 a 72 horas, dependiendo del fármaco y vía).
- Trilostano, mitotano, ketoconazol: Inhiben la síntesis de cortisol a nivel adrenal, por lo que reducen o anulan la respuesta a la ACTH, tanto en pruebas diagnósticas como en monitoreo de tratamiento.
- Insulina o hipoglucemiantes orales: La ACTH puede inducir hiperglucemia por aumento del cortisol, afectando el control glucémico en animales diabéticos
Consideraciones de laboratorio: No administrar cortisona o hidrocortisona el día de la prueba, ya que pueden interferir directamente con la medición del cortisol endógeno inducido por la ACTH.
La ACTH puede:
- Disminuir la captación de yodo radiactivo (T₃₇) por la tiroides, interfiriendo en estudios de función tiroidea.
- Suprimir reacciones cutáneas, por lo que no se recomienda su uso previo a pruebas de hipersensibilidad dérmica.
- Alterar la determinación de estrógenos urinarios, afectando evaluaciones hormonales en hembras reproductoras.
- Se debe consultar con el laboratorio de referencia sobre el manejo específico de la muestra, condiciones de almacenamiento, y valores de referencia propios para la interpretación correcta de la prueba de estimulación con ACTH, ya que pueden variar según la especie, el método y la unidad de medición.
Recomendaciones clínicas:
- Antes de administrar ACTH, revisar detalladamente la historia farmacológica del paciente.
- Suspender o ajustar los fármacos que interfieran con el eje HHA o alteren la interpretación diagnóstica.
- Monitorear electrolitos y glucemia en animales que reciben diuréticos o tratamientos endocrinos simultáneos.
- Coordinar con el laboratorio clínico para asegurar el manejo adecuado de las muestras y evitar errores de interpretación.
Última actualización: 25/07/2025 16:04
ACTH gel (formulación de depósito):
a) Tomar una muestra basal de sangre para cortisol.
b) Administrar 1–2 U/kg IM de ACTH gel.
c) Tomar una segunda muestra de sangre a los 120 minutos post-inyección.
Importante: ACTH en gel no debe administrarse por vía IV. Su uso actual es limitado debido a variabilidad en la absorción y disponibilidad del producto.
Protocolo actualizado (cosintropina sintética – ACTH 1–24)
Recomendado por AAHA (2023), IDEXX, y otros laboratorios de referencia veterinaria:
Cosintropina IV o IM (dosis estándar):
a) Tomar muestra basal de cortisol.
b) Administrar 5 µg/kg IV o IM (dosis máxima: 250 µg por perro).
c) Tomar muestra a los 60 minutos post-inyección.
Cosintropina IV (dosis baja, validada):
a) Dosis: 1 µg/kg IV.
b) Tomar muestra a los 60 minutos.
Esta dosis es efectiva y validada especialmente para monitoreo en perros tratados con trilostano o mitotano.
ACTH gel (formulación de depósito):
a) Tomar una muestra basal de sangre para la determinación de cortisol.
b) Administrar por vía intramuscular una de las siguientes opciones:
2,2 U/kg IM, con toma de muestras a los 60 y 120 minutos post-inyección. (Peterson & Randolph, 1989; Kemppainen & Zerbe, 1989b)
0,5 U/kg IM, con toma de muestra única a los 120 minutos post-inyección.
Nota: ACTH en gel no debe administrarse por vía intravenosa. Su uso está limitado hoy en día por variabilidad en la absorción, la disponibilidad del producto y la posibilidad de reacciones a proteínas porcinas.
rotocolo actualizado (cosintropina sintética – ACTH 1–24)
Actualmente, muchos laboratorios recomiendan el uso de cosintropina sintética, más estandarizada y reproducible.
Cosintropina IV o IM (sintética):
a) Tomar muestra basal de cortisol.
b) Administrar 5 µg/kg IV o IM (máx. 250 µg por gato).
c) Tomar una muestra a los 60 minutos post-inyección.
Algunas fuentes también validan el uso de 1 µg/kg IV, aunque con menor evidencia en gatos comparado con perros.
Bovinos
En bovinos, la ACTH se ha utilizado históricamente como agente terapéutico en casos de deficiencia suprarrenal y en la cetosis bovina primaria, debido a su capacidad para estimular la liberación endógena de glucocorticoides, principalmente cortisol. Según el prospecto del producto Adrenomone® (Summit Hill), una posología recomendada consiste en administrar 200 a 600 U por vía IM en la primera dosis, seguidas de una a dos dosis diarias de 200 a 300 U. Otra referencia (Howard, 1986) sugiere una dosificación de 200 U IM por día. Sin embargo, es importante mencionar que actualmente la ACTH ya no se encuentra disponible comercialmente para bovinos en muchos países, y ha sido reemplazada por otros tratamientos más seguros y accesibles para la cetosis, como el propilenglicol, soluciones glucosadas y glucocorticoides sintéticos. No obstante, el protocolo sigue siendo de interés histórico y académico para la comprensión fisiopatológica y endocrina de estas patologías.
Equinos
En equinos, la prueba de estimulación con ACTH se ha utilizado para evaluar la función adrenal y también como parte del diagnóstico del síndrome de disfunción de la pars intermedia pituitaria (PPID). Un protocolo clásico descrito por Beech (1987b) consiste en obtener una muestra basal de cortisol, seguida de la administración de 1 U/kg de ACTH en gel por vía intramuscular, y luego tomar una segunda muestra 8 horas más tarde. En caballos sanos, se espera un aumento de 2 a 3 veces los niveles basales de cortisol, mientras que en caballos con tumores pituitarios el incremento puede ser de hasta 4 veces.
Otra variante del protocolo (Toribio, 2004a) indica que se debe obtener una muestra basal pre-ACTH, administrar 1 U/kg IM de ACTH en gel entre las 8 y 10 de la mañana, y luego tomar muestras de sangre a las 2 y 4 horas posteriores. Una respuesta normal se define como un aumento del cortisol plasmático de al menos 2 a 3 veces sobre los valores basales. Actualmente, en la práctica clínica equina, la prueba con ACTH sintética (cosintropina) a una dosis de 1 µg/kg IV o IM también ha sido estudiada, especialmente en combinación con mediciones de ACTH endógena y otras pruebas como la supresión con dexametasona, para evaluar PPID en caballos geriátricos.
Aves
En aves, la ACTH no estimula la secreción de cortisol, sino de corticosterona, que es el principal glucocorticoide aviar. La prueba de estimulación con ACTH, descrita por Lothrop y Harrison (1986), consiste en obtener una muestra basal de sangre para determinar los niveles de corticosterona, seguida de la administración de 16 a 25 UI de ACTH por vía IM. Se debe tomar una segunda muestra entre 1 y 2 horas más tarde. Los niveles basales normales de corticosterona varían según la especie, pero en general se sitúan entre 1,5 y 7 ng/ml, y tras la administración de ACTH, estos niveles pueden aumentar entre 5 a 10 veces por encima del valor basal. La interpretación de los resultados debe ajustarse a los valores fisiológicos de la especie específica evaluada. Aunque la prueba tiene más aplicación en investigación o en medicina de aves exóticas, puede ser útil en casos selectivos de sospecha de disfunción adrenal.
La liberación de ACTH está regulada por el sistema nervioso central a través de la CRH (hormona liberadora de corticotropina), secretada por el hipotálamo, en respuesta al estrés o a cambios en el ritmo circadiano. Esta regulación forma parte del eje hipotálamo-hipófisis-adrenal (HPA). Una vez que los glucocorticoides son liberados al torrente sanguíneo, ejercen una acción de retroalimentación negativa sobre el hipotálamo y la hipófisis, suprimiendo la secreción de CRH y ACTH, respectivamente. Esta retroalimentación puede ser influida tanto por glucocorticoides endógenos como exógenos, como los administrados terapéuticamente, afectando la actividad basal del eje HPA.
Este mecanismo de acción explica por qué la ACTH —en su forma natural o sintética como la cosintropina— se emplea clínicamente en medicina veterinaria para evaluar la función de la corteza adrenal mediante la prueba de estimulación con ACTH, siendo útil en el diagnóstico de hipoadrenocorticismo (enfermedad de Addison), en el monitoreo del tratamiento del síndrome de Cushing y en casos donde el eje HPA puede estar suprimido, como ocurre tras el uso prolongado de glucocorticoides o en enfermedades no adrenales.
La ACTH (hormona adrenocorticotrópica) es un péptido de 39 aminoácidos que, debido a su naturaleza proteica, no puede administrarse por vía oral, ya que es rápidamente degradada por enzimas proteolíticas en el tracto gastrointestinal. Del mismo modo, no es efectiva si se administra por vía tópica, ya sea en piel o en mucosas como la conjuntiva ocular, ya que no logra atravesar la barrera epitelial ni alcanzar circulación sistémica.
En medicina veterinaria, se utiliza principalmente su forma sintética conocida como cosintropina (ACTH 1–24), la cual conserva la actividad biológica completa de la hormona natural. Esta puede administrarse por vía intravenosa (IV) o intramuscular (IM), y ocasionalmente en formulaciones magistrales de liberación prolongada (en gel).
Después de la administración IV, la ACTH se distribuye rápidamente en el compartimento extracelular, y se observa un aumento de cortisol a los 30 minutos, alcanzando el pico máximo entre 30 y 60 minutos. Por vía IM, la absorción es más lenta, pero igualmente efectiva, y se prefiere en casos donde se desea una liberación sostenida. Las formulaciones en gel (corticotropina de depósito) presentan una absorción retardada, entre 8 y 16 horas, y sus efectos pueden mantenerse por hasta 24 horas, aunque actualmente están en desuso por la falta de estandarización y riesgo de reacciones adversas, especialmente en animales sensibles a proteínas porcinas.
La vida media plasmática de la ACTH circulante es corta: aproximadamente 15 minutos, debido a su degradación por enzimas peptidasas hepáticas y renales. Sin embargo, sus efectos fisiológicos se extienden por varias horas, ya que activan cascadas intracelulares que estimulan la síntesis de glucocorticoides en la zona fasciculata de la corteza adrenal. Los productos de degradación de la ACTH se eliminan principalmente por vía renal, sin evidencia de acumulación tras dosis únicas.
Por su farmacocinética predecible, rápida acción y vida media breve, la cosintropina resulta ideal para pruebas diagnósticas agudas, como la prueba de estimulación con ACTH, ampliamente utilizada en medicina veterinaria para evaluar la función adrenal.
Cuando se emplea con fines diagnósticos, la administración puntual de ACTH (natural o sintética, como la cosintropina) es generalmente segura y bien tolerada en perros, gatos y otras especies. Sin embargo, tanto su uso diagnóstico como, especialmente, su uso prolongado o terapéutico pueden dar lugar a una variedad de efectos adversos, los cuales deben ser considerados cuidadosamente.
Efectos adversos comunes (uso diagnóstico):
- Hiperglucemia transitoria: producto del aumento del cortisol endógeno.
- Polidipsia y poliuria leves.
- Letargia, inquietud o cambios conductuales leves.
- Incremento transitorio del apetito en algunos pacientes.
- Estos efectos suelen ser leves y autolimitados, sin requerir intervención médica.
Efectos adversos por uso prolongado o repetido:
- Cuando la ACTH se usa de forma crónica o en esquemas terapéuticos prolongados, puede producir una activación persistente del eje hipotálamo-hipófisis-adrenal, con elevación sostenida de glucocorticoides endógenos. Esto conlleva riesgos similares a la terapia con corticosteroides exógenos:
- Desequilibrios hidroelectrolíticos, especialmente hipopotasemia, motivo por el cual algunos fabricantes veterinarios recomiendan suplementación con potasio durante tratamientos prolongados.
- Retención de sodio y agua, con riesgo de hipertensión arterial y edemas.
- Supresión del eje HHA y atrofia adrenal secundaria.
- Inmunosupresión, con mayor susceptibilidad a infecciones bacterianas o micóticas.
- Pérdida de masa muscular, debilidad y redistribución de grasa corporal.
- Aumento sostenido de la glucemia, con riesgo de descompensación en animales diabéticos.
- Empeoramiento de úlceras gástricas o digestivas preexistentes.
- Alteraciones del comportamiento, como agresividad o inquietud en algunos pacientes.
Dado el potencial de reacciones adversas más complejas, se recomienda consultar la bibliografía de medicina humana para un listado detallado en caso de uso prolongado, ya que muchas de las respuestas sistémicas se extrapolan desde el uso humano de corticotropina.
Reacciones alérgicas:
Las formulaciones naturales o en gel, especialmente aquellas con proteínas porcinas, pueden provocar reacciones de hipersensibilidad, como urticaria, prurito, angioedema o reacciones anafilactoides. En estos casos, debe interrumpirse inmediatamente la administración y aplicar el tratamiento de soporte correspondiente.
Advertencia sobre vía de administración:
La forma de depósito (en gel) de la ACTH no debe administrarse por vía intravenosa, ya que está diseñada para liberación lenta por vía intramuscular. La administración IV de esta presentación puede ocasionar reacciones adversas graves e impredecibles.
El uso de ACTH, ya sea en su forma natural o como cosintropina sintética, es generalmente seguro cuando se emplea con fines diagnósticos, como en la prueba de estimulación con ACTH. En estos casos, los aumentos transitorios de los niveles séricos de cortisol inducidos por la ACTH rara vez provocan efectos adversos clínicamente significativos, incluso en pacientes con condiciones donde los glucocorticoides están relativamente contraindicados, como en casos de infecciones fúngicas sistémicas, enfermedad ulcerativa péptica u osteoporosis. Sin embargo, se deben considerar ciertas contraindicaciones absolutas y relativas, especialmente en usos terapéuticos o repetidos.
1. Hipersensibilidad a componentes de la formulación
La ACTH en gel, una formulación que históricamente contenía proteínas porcinas, está contraindicada en animales con hipersensibilidad conocida a proteínas de origen porcino, debido al riesgo de reacciones alérgicas. En animales sensibles, deben preferirse formulaciones sintéticas altamente purificadas, como la cosintropina.
2. Infecciones sistémicas no controladas
Aunque en pruebas únicas el riesgo es mínimo, el uso repetido o terapéutico de ACTH puede incrementar significativamente los niveles de glucocorticoides endógenos, lo que puede suprimir la respuesta inmune y empeorar infecciones bacterianas, virales o micóticas sistémicas, especialmente si no están bajo tratamiento adecuado.
3. Trastornos gastrointestinales
En animales con antecedentes de úlceras gástricas o colitis ulcerativa, el aumento de cortisol inducido por ACTH podría agravar las lesiones, por lo que se recomienda precaución en estos casos.
4. Diabetes mellitus mal controlada
Dado que el cortisol estimulado por ACTH tiene un potente efecto hiperglucemiante, su uso puede desencadenar descompensaciones glucémicas en animales diabéticos mal controlados, especialmente si se administra de forma repetida o si el animal ya presenta resistencia insulínica.
5. Insuficiencia hepática o renal severa
Pacientes con disfunción hepática o renal avanzada pueden presentar una alteración en el metabolismo y la eliminación de los glucocorticoides endógenos, lo que prolonga su efecto y potencia reacciones adversas. En estos casos, el uso debe ser evaluado cuidadosamente.
6. Uso prolongado o terapéutico
La ACTH no debe usarse de forma crónica, ya que puede inducir efectos adversos similares a los glucocorticoides exógenos: inmunosupresión, atrofia suprarrenal, hiperglucemia, alteraciones electrolíticas y pérdida de masa muscular. Estos riesgos son particularmente relevantes si se utiliza como agente terapéutico y no solo diagnóstico.
Recomendaciones prácticas
- En contextos diagnósticos, la administración única de ACTH es generalmente segura, incluso en animales con comorbilidades.
- Se debe evitar su uso en animales que hayan recibido glucocorticoides exógenos recientemente, ya que esto podría alterar la interpretación de la prueba.
- En animales geriátricos o polipatológicos, la relación riesgo-beneficio debe evaluarse cuidadosamente.
Cuando se utiliza con fines diagnósticos, la posibilidad de una sobredosis aguda inadvertida de ACTH (ya sea natural o sintética como cosintropina) es poco probable que cause efectos adversos importantes, debido a que las dosis empleadas son bajas y la hormona tiene una vida media corta (~15 minutos). Sin embargo, pueden producirse alteraciones transitorias si se excede significativamente la dosis o si se administra accidentalmente una formulación de depósito por vía inadecuada (por ejemplo, gel por vía IV).
En estos casos, lo más habitual es que los efectos sean leves y autolimitados, aunque siempre se recomienda realizar los controles clínicos y bioquímicos necesarios, y administrar tratamiento sintomático si fuese requerido.
Signos clínicos posibles en sobredosis aguda:
- Polidipsia, poliuria y polifagia transitorias
- Hiperglucemia leve a moderada
- Letargia o hiperactividad leve
- Vómitos o diarrea ocasional
- Aumento leve de presión arterial o frecuencia cardíaca
En casos de uso repetido o prolongado:
Si la sobredosis ocurre en el contexto de uso terapéutico prolongado o frecuente, pueden aparecer efectos adversos similares al hipercortisolismo iatrogénico:
- Supresión del eje HHA
- Atrofia adrenal
- Debilidad muscular
- Inmunosupresión
- Hipertensión sostenida
- Trastornos electrolíticos (hipopotasemia, hipernatremia)
- Síndrome de Cushing iatrogénico
Manejo clínico:
- En casos leves, no suele ser necesario un tratamiento específico.
- Realizar monitoreo clínico (temperatura, presión arterial, signos neurológicos o digestivos) y controles bioquímicos (glucemia, electrolitos, cortisol).
- En casos con signos más marcados: aplicar tratamiento sintomático (rehidratación, manejo digestivo, soporte metabólico).
- En animales con signos persistentes o que hayan recibido formulaciones de liberación prolongada (ACTH en gel), la observación debe extenderse hasta 24–36 horas, y pueden requerirse medidas de soporte adicionales.
Prevención:
- Utilizar siempre la dosis recomendada para cada especie y vía de administración.
- Verificar que las formulaciones de depósito (gel) no se administren por vía intravenosa.
- Evitar el uso innecesario o prolongado, especialmente en pacientes con comorbilidades endocrinas o renales.
El uso de ACTH (ya sea en su forma natural o sintética como cosintropina) durante la gestación y lactancia en medicina veterinaria debe considerarse con extrema precaución. Aunque su uso diagnóstico puntual suele ser seguro, existen advertencias importantes respecto a su uso prolongado o terapéutico en hembras preñadas.
En hembras gestantes:
La ACTH sólo debe usarse durante la preñez cuando los posibles beneficios superan a los riesgos potenciales. Se ha informado que puede ser embriocida, especialmente cuando se administra en dosis repetidas o durante etapas tempranas del desarrollo fetal. Esto se debe a que su acción estimula la producción sostenida de glucocorticoides endógenos (como el cortisol), los cuales pueden interferir con el crecimiento y maduración del feto.
Estudios en animales de laboratorio han demostrado que la exposición a niveles elevados de glucocorticoides durante la gestación puede causar restricción del crecimiento intrauterino, alteraciones placentarias, disfunción del eje hipotálamo-hipófisis-adrenal fetal y, en algunos casos, pérdida embrionaria. Aunque estos efectos no han sido documentados sistemáticamente en animales domésticos, se recomienda evitar el uso crónico de ACTH durante la gestación, especialmente en el primer tercio.
La FDA clasifica esta droga como categoría C para su uso en humanos durante el embarazo: esto significa que los estudios en animales han mostrado efectos adversos sobre el feto, pero no existen estudios adecuados en humanos, o bien que no hay estudios concluyentes ni en animales ni en humanos.
Además, los neonatos nacidos de madres que hayan recibido ACTH durante la gestación deben ser monitorizados cuidadosamente, ya que podrían presentar signos de insuficiencia adrenocortical neonatal, producto de la posible supresión del eje HHA fetal por retroalimentación negativa sostenida.
Durante la lactancia:
Se desconoce si la ACTH o sus metabolitos se excretan en la leche materna de perras o gatas. Sin embargo, debido a su naturaleza peptídica, su rápida degradación en plasma y su corta vida media (aprox. 15 minutos), es poco probable que alcance la leche en concentraciones relevantes o que cause efectos adversos en las crías lactantes tras una dosis única con fines diagnósticos.
En casos donde el uso de ACTH se extienda en el tiempo o se repita, se recomienda monitorizar clínicamente a las crías, observando signos de supresión suprarrenal, hipoglucemia o alteraciones del crecimiento.
Recomendaciones clínicas:
- La ACTH puede utilizarse en gestación o lactancia solo si es clínicamente imprescindible, y preferentemente como dosis única con fines diagnósticos.
- Debe evitarse su uso crónico o terapéutico prolongado durante el embarazo.
- Se recomienda vigilar a los neonatos nacidos de hembras tratadas con ACTH para descartar insuficiencia adrenocortical.
- Siempre que sea posible, considerar alternativas diagnósticas o terapéuticas con mejor perfil de seguridad en animales gestantes o lactantes.
El uso de ACTH (corticotropina o cosintropina) puede verse afectado por ciertas interacciones medicamentosas que han sido documentadas tanto en medicina humana como veterinaria. Estas interacciones pueden modificar la eficacia diagnóstica de la prueba de estimulación o potenciar efectos adversos, por lo que deben ser consideradas cuidadosamente en animales bajo tratamiento farmacológico múltiple.
Interacciones farmacológicas documentadas o teóricamente posibles:
- Anticolinesterasas (ej. piridostigmina): La ACTH puede antagonizar los efectos de anticolinesterasas en pacientes con miastenia gravis, reduciendo la eficacia del tratamiento. Aunque esta situación es más comúnmente descrita en humanos, podría ser relevante en medicina veterinaria.
- Diuréticos (ej. furosemida, hidroclorotiazida): La ACTH, al estimular la secreción de glucocorticoides con acción mineralocorticoide, puede aumentar la pérdida de potasio y otros electrolitos, potenciando la hipopotasemia inducida por diuréticos. Se recomienda vigilancia de electrolitos si ambos fármacos se administran en forma concomitante.
- Glucocorticoides exógenos (prednisona, dexametasona): Pueden suprimir el eje hipotálamo-hipófisis-adrenal, interfiriendo con la interpretación de la prueba de estimulación con ACTH. Deben suspenderse con anticipación adecuada (24 a 72 horas, dependiendo del fármaco y vía).
- Trilostano, mitotano, ketoconazol: Inhiben la síntesis de cortisol a nivel adrenal, por lo que reducen o anulan la respuesta a la ACTH, tanto en pruebas diagnósticas como en monitoreo de tratamiento.
- Insulina o hipoglucemiantes orales: La ACTH puede inducir hiperglucemia por aumento del cortisol, afectando el control glucémico en animales diabéticos
Consideraciones de laboratorio: No administrar cortisona o hidrocortisona el día de la prueba, ya que pueden interferir directamente con la medición del cortisol endógeno inducido por la ACTH.
La ACTH puede:
- Disminuir la captación de yodo radiactivo (T₃₇) por la tiroides, interfiriendo en estudios de función tiroidea.
- Suprimir reacciones cutáneas, por lo que no se recomienda su uso previo a pruebas de hipersensibilidad dérmica.
- Alterar la determinación de estrógenos urinarios, afectando evaluaciones hormonales en hembras reproductoras.
- Se debe consultar con el laboratorio de referencia sobre el manejo específico de la muestra, condiciones de almacenamiento, y valores de referencia propios para la interpretación correcta de la prueba de estimulación con ACTH, ya que pueden variar según la especie, el método y la unidad de medición.
Recomendaciones clínicas:
- Antes de administrar ACTH, revisar detalladamente la historia farmacológica del paciente.
- Suspender o ajustar los fármacos que interfieran con el eje HHA o alteren la interpretación diagnóstica.
- Monitorear electrolitos y glucemia en animales que reciben diuréticos o tratamientos endocrinos simultáneos.
- Coordinar con el laboratorio clínico para asegurar el manejo adecuado de las muestras y evitar errores de interpretación.
Última actualización: 25/07/2025 16:04