Paracan Plus

Ámbito de Acción: Antiparasitarios

Laboratorio

Chemie s.a.

Presentación
Envase con 2 y 60 comprimidos
Dosis Práctica

1 comprimido cada 10 kilos de peso (90mg Albendazol y 5 mg praziquantel). En animales de mas de 25 kg se aconseja dividir la dosis en 2 tomas con 12 horas de intervalo. Máximo 4 comprimidos.

Principio Activo

Albendazol + praziquantel

Composición

Albendazol 900 mg, praziquantel 50 mg, excipientes c.s.p. 2000mg por comprimido.

Especies

Caninos

Posología

Vía Oral: 9mg/kg de albenzadol y 0.5mg/kg de praziquantel. Dosis única

Vía Oral: 9mg/kg de albenzadol y 0.5mg/kg de praziquantel. Dosis única


Indicaciones

La combinación de albendazol con praziquantel se utiliza en medicina veterinaria como una estrategia terapéutica de amplio espectro para el tratamiento simultáneo de nematodos, cestodos y trematodos, especialmente en animales que presentan infecciones mixtas.

En medicina veterinaria, la combinación albendazol + praziquantel está indicada para:

      • Control simultáneo de Toxocara canis, Ancylostoma spp., Dipylidium caninum, Taenia spp. y Echinococcus granulosus.
      • Eliminación de Fasciola hepática y cestodiasis intestinal en ovinos y caprinos, especialmente en zonas endémicas.
      • Uso profiláctico en programas de desparasitación de animales en refugios, criaderos o explotaciones productivas mixtas.
      • Tratamiento de infecciones mixtas por nemátodos y céstodos en perros y gatos.
      • En algunos casos, se emplea también como complemento al tratamiento de infecciones por Paragonimus kellicotti o giardiasis (aunque esta última tiene eficacia limitada).

      Acciones

      El albendazol actúa principalmente inhibiendo la polimerización de la β-tubulina en los parásitos, lo que interfiere con la formación de microtúbulos esenciales para la absorción de nutrientes y otras funciones celulares vitales. Esto produce depleción energética, degeneración celular y muerte del parásito. Es eficaz contra nematodos gastrointestinales y pulmonares, trematodos hepáticos en su fase adulta (Fasciola hepatica), y algunos cestodos como Moniezia spp.

      El praziquantel, por otro lado, actúa sobre los cestodos y trematodos aumentando la permeabilidad de sus membranas celulares al calcio, lo que induce una rápida contracción muscular sostenida, parálisis espástica y posterior desintegración tegumentaria, facilitando su eliminación. Tiene excelente eficacia frente a especies de Taenia, Echinococcus, Dipylidium caninum, Paragonimus spp., y Schistosoma spp.

      Combinados, estos fármacos ofrecen un espectro sinérgico que abarca nematodos, trematodos y cestodos, lo que los hace particularmente útiles en campañas antiparasitarias de amplio espectro en perros, gatos, rumiantes menores y animales exóticos .

      Farmacocinética

      La combinación de albendazol con praziquantel presenta características farmacocinéticas complementarias, que permiten una cobertura antiparasitaria sistémica y digestiva amplia. Ambos fármacos son administrados por vía oral, pero difieren en su absorción, metabolismo y distribución, lo que se traduce en una acción conjunta efectiva pero con consideraciones clínicas importantes.

      El albendazol tiene una biodisponibilidad oral baja y variable, especialmente en monogástricos, debido a su escasa solubilidad en agua. Su absorción mejora cuando se administra con alimentos grasos. Una vez absorbido, es rápidamente metabolizado por el hígado a albendazol sulfoxido, su principal metabolito activo, que se distribuye ampliamente en tejidos, incluyendo hígado, pulmones, peritoneo, contenido gastrointestinal y fluido cerebroespinal. Este metabolito es responsable de la acción sistémica contra formas larvarias y tisulares de nematodos y trematodos. Posteriormente, el albendazol sulfoxido se convierte en albendazol sulfona, un metabolito inactivo. La eliminación es principalmente biliar, con trazas renales. En rumiantes, la vida media del sulfoxido oscila entre 11 y 16 horas; en perros y gatos, es más corta y su margen terapéutico más estrecho.

      El praziquantel, en contraste, tiene una absorción oral rápida y casi completa, alcanzando concentraciones plasmáticas máximas (Cmax) en 1 a 3 horas en la mayoría de las especies. Sufre un intenso metabolismo de primer paso hepático a través del citocromo P450, generando metabolitos hidroxilados inactivos. Su biodisponibilidad absoluta puede verse reducida en presencia de inductores enzimáticos, y aumentada por inhibidores del CYP3A. Praziquantel se distribuye eficazmente en tejidos y órganos con alta perfusión, incluidos sistema nervioso central, pulmones y músculos, lo que lo hace especialmente útil contra cestodos y trematodos extraintestinales. Su eliminación es predominantemente renal.

      Cuando se utilizan en conjunto, no se ha documentado una interacción farmacocinética directa entre albendazol y praziquantel que comprometa su eficacia, aunque ambos comparten el metabolismo hepático, por lo que en animales con disfunción hepática puede producirse una acumulación prolongada de ambos principios activos o sus metabolitos. La sinergia clínica de la combinación se debe principalmente a la complementariedad farmacodinámica más que a interacciones en sus perfiles farmacocinéticos.

      Efectos Adversos

      a combinación de albendazol con praziquantel, aunque generalmente bien tolerada en diversas especies animales, puede provocar efectos adversos que se derivan de las propiedades toxicológicas individuales de ambos principios activos, y que deben ser cuidadosamente evaluados al momento de su uso conjunto.

      En rumiantes, los efectos adversos son poco frecuentes cuando se administra a dosis terapéuticas. Sin embargo, en algunos casos pueden observarse signos inespecíficos como anorexia transitoria, letargia o diarrea leve. A dosis elevadas, el albendazol puede inducir alteraciones hepáticas subclínicas, como aumento de transaminasas, mientras que el praziquantel rara vez provoca reacciones sistémicas significativas en estas especies.

      En perros y gatos, los efectos adversos son más relevantes. El albendazol, especialmente en tratamientos prolongados o a dosis excesivas, puede inducir toxicidad medular grave, incluyendo mielosupresión, anemia aplásica, leucopenia y trombocitopenia. Estos efectos pueden manifestarse clínicamente como palidez de mucosas, debilidad, sangrado espontáneo o infecciones secundarias. El praziquantel, por su parte, puede provocar efectos neurológicos transitorios como ataxia, temblores musculares, hipersalivación, letargia, vómitos o diarrea leve, especialmente en animales debilitados o sensibles. En felinos, la hipersensibilidad al praziquantel puede manifestarse como reacciones cutáneas o prurito.

      En combinación, no se ha documentado una potenciación directa de la toxicidad entre ambos fármacos, pero la coexistencia de hepatotoxicidad leve (albendazol) con neurotoxicidad transitoria (praziquantel) puede generar efectos aditivos en animales con enfermedades hepáticas o neurológicas subyacentes. Por ello, su uso conjunto en estos casos debe realizarse con cautela y bajo monitoreo clínico.

      Finalmente, en animales jóvenes (menores de 4 semanas), gerontes o en estado nutricional comprometido, la tolerancia puede verse reducida, aumentando el riesgo de efectos adversos sistémicos, especialmente hematológicos.

      Contraindicaciones

      La combinación de albendazol con praziquantel está contraindicada en varios contextos clínicos específicos debido a la farmacodinamia y toxicidad potencial de ambos principios activos. En primer lugar, está absolutamente contraindicada en hembras preñadas durante el primer tercio de la gestación, ya que el albendazol posee efectos teratogénicos y embriotóxicos documentados, especialmente en rumiantes y carnívoros. Su administración en esta etapa puede provocar malformaciones congénitas o pérdida embrionaria temprana. Asimismo, debe evitarse en animales con enfermedad hepática preexistente, debido al metabolismo hepático intensivo tanto del albendazol (y su conversión a albendazol sulfoxido) como del praziquantel, que pueden agravar la disfunción hepática y elevar el riesgo de toxicidad sistémica.

      En perros y gatos, su uso está contraindicado en pacientes con historial de mielosupresión o enfermedad hematológica, ya que el albendazol puede inducir supresión de médula ósea incluso a dosis terapéuticas, especialmente en tratamientos prolongados. El praziquantel, aunque generalmente bien tolerado, puede producir efectos neurológicos (ataxia, temblores, letargo) en animales debilitados o con alteraciones del sistema nervioso central, por lo que la combinación debe evitarse o utilizarse con extrema precaución en estos casos.

      No se recomienda el uso concomitante con otros fármacos hepatotóxicos o mielotóxicos, ni en animales con hipersensibilidad conocida a alguno de los principios activos. Adicionalmente, debe evitarse en cachorros menores de 2 semanas y en gatitos menores de 6 semanas, ya que no existen estudios de seguridad concluyentes en neonatos.

      Por último, en especies destinadas a consumo humano (bovinos, ovinos, caprinos), se debe tener precaución estricta en cuanto a los tiempos de retiro para carne y leche, ya que ambos principios activos dejan residuos detectables que pueden requerir periodos de carencia prolongados según normativas locales o internacionales.

      Sobredosis

      La sobredosis de la combinación albendazol + praziquantel puede inducir efectos tóxicos aditivos o específicos de cada principio activo, dependiendo de la especie, la dosis administrada, el estado fisiológico del animal y la duración del tratamiento.

      En rumiantes, la toxicidad por sobredosis suele ser baja cuando se superan las dosis terapéuticas en forma puntual. Se han documentado signos leves como anorexia transitoria, letargia, y ocasionalmente temblores musculares o ataxia leve, especialmente si se utilizan dosis 5 a 10 veces mayores a las recomendadas. Sin embargo, la toxicidad aumenta si los animales presentan disfunción hepática o están en gestación temprana.

      En perros y gatos, los riesgos son significativamente mayores. La sobredosis de albendazol puede causar mielosupresión grave, incluyendo anemia aplásica, leucopenia y trombocitopenia, lo cual puede derivar en signos clínicos como palidez de mucosas, debilidad, fiebre, hematomas o sangrado espontáneo. Estos efectos pueden aparecer incluso tras 5 a 10 días de tratamiento continuo a dosis elevadas. La sobredosis de praziquantel, por su parte, puede provocar neurotoxicidad, manifestada como temblores, incoordinación, convulsiones, salivación excesiva y vómitos intensos.

      A nivel hepático, ambos fármacos se metabolizan intensamente en el hígado, por lo que una sobredosis puede resultar en hepatotoxicidad aguda, con elevación marcada de transaminasas, ictericia y en casos extremos, insuficiencia hepática fulminante.

      En caso de intoxicación, no existe antídoto específico. El tratamiento consiste en:

      • Suspensión inmediata del fármaco.

      • Lavado gástrico o inducción de la emesis si la ingestión fue reciente.

      • Carbón activado para reducir absorción intestinal.

      • Fluidoterapia, hepatoprotectores, y monitoreo de función hepática y hematológica.

      • En casos de pancitopenia severa, puede ser necesario realizar transfusiones sanguíneas.

      En animales de producción, una sobredosis accidental puede requerir la extensión de los tiempos de retiro para garantizar la seguridad de la carne y la leche.

      Seguridad Reproductiva

      La administración conjunta de albendazol y praziquantel está contraindicada durante el primer tercio de la gestación, especialmente en especies como rumiantes, perros y gatos, debido al riesgo documentado de teratogenicidad del albendazol. El albendazol puede causar malformaciones congénitas y pérdida embrionaria temprana cuando se administra durante la organogénesis, lo que ha sido corroborado por múltiples estudios experimentales en ovejas, cabras y animales de laboratorio. Aunque el praziquantel no ha demostrado ser teratogénico en estudios estándar, no existen datos suficientes que avalen su inocuidad en combinación con albendazol durante etapas tempranas del embarazo, por lo que la asociación debe evitarse de forma estricta en hembras gestantes en el primer tercio.

      Durante la lactancia, ambos principios activos pueden excretarse en la leche. El albendazol y su metabolito activo, el albendazol sulfoxido, han sido detectados en leche de rumiantes tratados, lo que plantea riesgos tanto para las crías lactantes como para el consumo humano en animales de producción. Por su parte, el praziquantel también puede excretarse en leche materna, aunque en concentraciones bajas. Debido a la falta de estudios concluyentes sobre la seguridad de esta combinación en neonatos, y considerando la inmadurez hepática de los lactantes, se recomienda evitar su uso en hembras lactantes, salvo en situaciones donde el beneficio terapéutico supere claramente el riesgo, y siempre bajo monitoreo veterinario.

      En animales de compañía, como perros y gatos, si se considera imprescindible su uso durante la lactancia, debe evaluarse cuidadosamente el estado clínico de las crías y evitar repetir tratamientos innecesarios, particularmente si son neonatos debilitados o enfermos.

      Interacción Medicamentosa

      Tanto albendazol como praziquantel comparten el metabolismo hepático como vía principal de biotransformación, lo que los hace susceptibles a interacciones farmacocinéticas cuando se administran junto a otros fármacos que inducen o inhiben las enzimas del citocromo P450, especialmente CYP3A4 y CYP1A.

      El albendazol, por sí solo, puede tener su eficacia reducida cuando se administra junto a inductores enzimáticos hepáticos como fenobarbital, rifampicina o corticosteroides (como la dexametasona), ya que estos aceleran su conversión a metabolitos inactivos. Por el contrario, fármacos como cimetidina o ketoconazol (inhibidores enzimáticos) pueden aumentar la concentración plasmática de albendazol sulfoxido, elevando tanto su eficacia como su toxicidad potencial.

      El praziquantel, metabolizado ampliamente por CYP3A, puede ver su biodisponibilidad reducida por inductores como dexametasona y fenitoína, y aumentada por inhibidores como itraconazol o eritromicina. Estas variaciones pueden traducirse en cambios en su perfil terapéutico y de efectos adversos, especialmente neurológicos.

      Cuando se utilizan en combinación, no hay evidencia de interacción farmacocinética directa entre albendazol y praziquantel, pero su uso conjunto puede potenciar interacciones con fármacos metabolizados por las mismas enzimas hepáticas. Además, su toxicidad puede ser aditiva si se administran simultáneamente con fármacos hepatotóxicos (como carprofeno, ketoconazol, doxiciclina en uso prolongado) o mielotóxicos (como azatioprina, ciclosporina o ciertos antineoplásicos).

      Adicionalmente, antiácidos o adsorbentes gastrointestinales como carbón activado, caolín o pectina pueden reducir la absorción oral de ambos principios activos si se administran en un intervalo menor a 2 horas.

      • Evitar la combinación con fármacos que comparten metabolismo hepático.
      • Usar con precaución junto a inmunosupresores o quimioterápicos.
      • Separar al menos 2 horas de antiácidos o adsorbentes entéricos.
      • En animales con hepatopatías, considerar reducción de dosis y vigilancia clínica estrecha.

      Última actualización: 28/07/2025 03:06

      Albendazol + praziquantel

      Albendazol 900 mg, praziquantel 50 mg, excipientes c.s.p. 2000mg por comprimido.

      Caninos

      Vía Oral: 9mg/kg de albenzadol y 0.5mg/kg de praziquantel. Dosis única

      Vía Oral: 9mg/kg de albenzadol y 0.5mg/kg de praziquantel. Dosis única


      La combinación de albendazol con praziquantel se utiliza en medicina veterinaria como una estrategia terapéutica de amplio espectro para el tratamiento simultáneo de nematodos, cestodos y trematodos, especialmente en animales que presentan infecciones mixtas.

      En medicina veterinaria, la combinación albendazol + praziquantel está indicada para:

          • Control simultáneo de Toxocara canis, Ancylostoma spp., Dipylidium caninum, Taenia spp. y Echinococcus granulosus.
          • Eliminación de Fasciola hepática y cestodiasis intestinal en ovinos y caprinos, especialmente en zonas endémicas.
          • Uso profiláctico en programas de desparasitación de animales en refugios, criaderos o explotaciones productivas mixtas.
          • Tratamiento de infecciones mixtas por nemátodos y céstodos en perros y gatos.
          • En algunos casos, se emplea también como complemento al tratamiento de infecciones por Paragonimus kellicotti o giardiasis (aunque esta última tiene eficacia limitada).

          El albendazol actúa principalmente inhibiendo la polimerización de la β-tubulina en los parásitos, lo que interfiere con la formación de microtúbulos esenciales para la absorción de nutrientes y otras funciones celulares vitales. Esto produce depleción energética, degeneración celular y muerte del parásito. Es eficaz contra nematodos gastrointestinales y pulmonares, trematodos hepáticos en su fase adulta (Fasciola hepatica), y algunos cestodos como Moniezia spp.

          El praziquantel, por otro lado, actúa sobre los cestodos y trematodos aumentando la permeabilidad de sus membranas celulares al calcio, lo que induce una rápida contracción muscular sostenida, parálisis espástica y posterior desintegración tegumentaria, facilitando su eliminación. Tiene excelente eficacia frente a especies de Taenia, Echinococcus, Dipylidium caninum, Paragonimus spp., y Schistosoma spp.

          Combinados, estos fármacos ofrecen un espectro sinérgico que abarca nematodos, trematodos y cestodos, lo que los hace particularmente útiles en campañas antiparasitarias de amplio espectro en perros, gatos, rumiantes menores y animales exóticos .

          La combinación de albendazol con praziquantel presenta características farmacocinéticas complementarias, que permiten una cobertura antiparasitaria sistémica y digestiva amplia. Ambos fármacos son administrados por vía oral, pero difieren en su absorción, metabolismo y distribución, lo que se traduce en una acción conjunta efectiva pero con consideraciones clínicas importantes.

          El albendazol tiene una biodisponibilidad oral baja y variable, especialmente en monogástricos, debido a su escasa solubilidad en agua. Su absorción mejora cuando se administra con alimentos grasos. Una vez absorbido, es rápidamente metabolizado por el hígado a albendazol sulfoxido, su principal metabolito activo, que se distribuye ampliamente en tejidos, incluyendo hígado, pulmones, peritoneo, contenido gastrointestinal y fluido cerebroespinal. Este metabolito es responsable de la acción sistémica contra formas larvarias y tisulares de nematodos y trematodos. Posteriormente, el albendazol sulfoxido se convierte en albendazol sulfona, un metabolito inactivo. La eliminación es principalmente biliar, con trazas renales. En rumiantes, la vida media del sulfoxido oscila entre 11 y 16 horas; en perros y gatos, es más corta y su margen terapéutico más estrecho.

          El praziquantel, en contraste, tiene una absorción oral rápida y casi completa, alcanzando concentraciones plasmáticas máximas (Cmax) en 1 a 3 horas en la mayoría de las especies. Sufre un intenso metabolismo de primer paso hepático a través del citocromo P450, generando metabolitos hidroxilados inactivos. Su biodisponibilidad absoluta puede verse reducida en presencia de inductores enzimáticos, y aumentada por inhibidores del CYP3A. Praziquantel se distribuye eficazmente en tejidos y órganos con alta perfusión, incluidos sistema nervioso central, pulmones y músculos, lo que lo hace especialmente útil contra cestodos y trematodos extraintestinales. Su eliminación es predominantemente renal.

          Cuando se utilizan en conjunto, no se ha documentado una interacción farmacocinética directa entre albendazol y praziquantel que comprometa su eficacia, aunque ambos comparten el metabolismo hepático, por lo que en animales con disfunción hepática puede producirse una acumulación prolongada de ambos principios activos o sus metabolitos. La sinergia clínica de la combinación se debe principalmente a la complementariedad farmacodinámica más que a interacciones en sus perfiles farmacocinéticos.

          a combinación de albendazol con praziquantel, aunque generalmente bien tolerada en diversas especies animales, puede provocar efectos adversos que se derivan de las propiedades toxicológicas individuales de ambos principios activos, y que deben ser cuidadosamente evaluados al momento de su uso conjunto.

          En rumiantes, los efectos adversos son poco frecuentes cuando se administra a dosis terapéuticas. Sin embargo, en algunos casos pueden observarse signos inespecíficos como anorexia transitoria, letargia o diarrea leve. A dosis elevadas, el albendazol puede inducir alteraciones hepáticas subclínicas, como aumento de transaminasas, mientras que el praziquantel rara vez provoca reacciones sistémicas significativas en estas especies.

          En perros y gatos, los efectos adversos son más relevantes. El albendazol, especialmente en tratamientos prolongados o a dosis excesivas, puede inducir toxicidad medular grave, incluyendo mielosupresión, anemia aplásica, leucopenia y trombocitopenia. Estos efectos pueden manifestarse clínicamente como palidez de mucosas, debilidad, sangrado espontáneo o infecciones secundarias. El praziquantel, por su parte, puede provocar efectos neurológicos transitorios como ataxia, temblores musculares, hipersalivación, letargia, vómitos o diarrea leve, especialmente en animales debilitados o sensibles. En felinos, la hipersensibilidad al praziquantel puede manifestarse como reacciones cutáneas o prurito.

          En combinación, no se ha documentado una potenciación directa de la toxicidad entre ambos fármacos, pero la coexistencia de hepatotoxicidad leve (albendazol) con neurotoxicidad transitoria (praziquantel) puede generar efectos aditivos en animales con enfermedades hepáticas o neurológicas subyacentes. Por ello, su uso conjunto en estos casos debe realizarse con cautela y bajo monitoreo clínico.

          Finalmente, en animales jóvenes (menores de 4 semanas), gerontes o en estado nutricional comprometido, la tolerancia puede verse reducida, aumentando el riesgo de efectos adversos sistémicos, especialmente hematológicos.

          La combinación de albendazol con praziquantel está contraindicada en varios contextos clínicos específicos debido a la farmacodinamia y toxicidad potencial de ambos principios activos. En primer lugar, está absolutamente contraindicada en hembras preñadas durante el primer tercio de la gestación, ya que el albendazol posee efectos teratogénicos y embriotóxicos documentados, especialmente en rumiantes y carnívoros. Su administración en esta etapa puede provocar malformaciones congénitas o pérdida embrionaria temprana. Asimismo, debe evitarse en animales con enfermedad hepática preexistente, debido al metabolismo hepático intensivo tanto del albendazol (y su conversión a albendazol sulfoxido) como del praziquantel, que pueden agravar la disfunción hepática y elevar el riesgo de toxicidad sistémica.

          En perros y gatos, su uso está contraindicado en pacientes con historial de mielosupresión o enfermedad hematológica, ya que el albendazol puede inducir supresión de médula ósea incluso a dosis terapéuticas, especialmente en tratamientos prolongados. El praziquantel, aunque generalmente bien tolerado, puede producir efectos neurológicos (ataxia, temblores, letargo) en animales debilitados o con alteraciones del sistema nervioso central, por lo que la combinación debe evitarse o utilizarse con extrema precaución en estos casos.

          No se recomienda el uso concomitante con otros fármacos hepatotóxicos o mielotóxicos, ni en animales con hipersensibilidad conocida a alguno de los principios activos. Adicionalmente, debe evitarse en cachorros menores de 2 semanas y en gatitos menores de 6 semanas, ya que no existen estudios de seguridad concluyentes en neonatos.

          Por último, en especies destinadas a consumo humano (bovinos, ovinos, caprinos), se debe tener precaución estricta en cuanto a los tiempos de retiro para carne y leche, ya que ambos principios activos dejan residuos detectables que pueden requerir periodos de carencia prolongados según normativas locales o internacionales.

          La sobredosis de la combinación albendazol + praziquantel puede inducir efectos tóxicos aditivos o específicos de cada principio activo, dependiendo de la especie, la dosis administrada, el estado fisiológico del animal y la duración del tratamiento.

          En rumiantes, la toxicidad por sobredosis suele ser baja cuando se superan las dosis terapéuticas en forma puntual. Se han documentado signos leves como anorexia transitoria, letargia, y ocasionalmente temblores musculares o ataxia leve, especialmente si se utilizan dosis 5 a 10 veces mayores a las recomendadas. Sin embargo, la toxicidad aumenta si los animales presentan disfunción hepática o están en gestación temprana.

          En perros y gatos, los riesgos son significativamente mayores. La sobredosis de albendazol puede causar mielosupresión grave, incluyendo anemia aplásica, leucopenia y trombocitopenia, lo cual puede derivar en signos clínicos como palidez de mucosas, debilidad, fiebre, hematomas o sangrado espontáneo. Estos efectos pueden aparecer incluso tras 5 a 10 días de tratamiento continuo a dosis elevadas. La sobredosis de praziquantel, por su parte, puede provocar neurotoxicidad, manifestada como temblores, incoordinación, convulsiones, salivación excesiva y vómitos intensos.

          A nivel hepático, ambos fármacos se metabolizan intensamente en el hígado, por lo que una sobredosis puede resultar en hepatotoxicidad aguda, con elevación marcada de transaminasas, ictericia y en casos extremos, insuficiencia hepática fulminante.

          En caso de intoxicación, no existe antídoto específico. El tratamiento consiste en:

          • Suspensión inmediata del fármaco.

          • Lavado gástrico o inducción de la emesis si la ingestión fue reciente.

          • Carbón activado para reducir absorción intestinal.

          • Fluidoterapia, hepatoprotectores, y monitoreo de función hepática y hematológica.

          • En casos de pancitopenia severa, puede ser necesario realizar transfusiones sanguíneas.

          En animales de producción, una sobredosis accidental puede requerir la extensión de los tiempos de retiro para garantizar la seguridad de la carne y la leche.

          La administración conjunta de albendazol y praziquantel está contraindicada durante el primer tercio de la gestación, especialmente en especies como rumiantes, perros y gatos, debido al riesgo documentado de teratogenicidad del albendazol. El albendazol puede causar malformaciones congénitas y pérdida embrionaria temprana cuando se administra durante la organogénesis, lo que ha sido corroborado por múltiples estudios experimentales en ovejas, cabras y animales de laboratorio. Aunque el praziquantel no ha demostrado ser teratogénico en estudios estándar, no existen datos suficientes que avalen su inocuidad en combinación con albendazol durante etapas tempranas del embarazo, por lo que la asociación debe evitarse de forma estricta en hembras gestantes en el primer tercio.

          Durante la lactancia, ambos principios activos pueden excretarse en la leche. El albendazol y su metabolito activo, el albendazol sulfoxido, han sido detectados en leche de rumiantes tratados, lo que plantea riesgos tanto para las crías lactantes como para el consumo humano en animales de producción. Por su parte, el praziquantel también puede excretarse en leche materna, aunque en concentraciones bajas. Debido a la falta de estudios concluyentes sobre la seguridad de esta combinación en neonatos, y considerando la inmadurez hepática de los lactantes, se recomienda evitar su uso en hembras lactantes, salvo en situaciones donde el beneficio terapéutico supere claramente el riesgo, y siempre bajo monitoreo veterinario.

          En animales de compañía, como perros y gatos, si se considera imprescindible su uso durante la lactancia, debe evaluarse cuidadosamente el estado clínico de las crías y evitar repetir tratamientos innecesarios, particularmente si son neonatos debilitados o enfermos.

          Tanto albendazol como praziquantel comparten el metabolismo hepático como vía principal de biotransformación, lo que los hace susceptibles a interacciones farmacocinéticas cuando se administran junto a otros fármacos que inducen o inhiben las enzimas del citocromo P450, especialmente CYP3A4 y CYP1A.

          El albendazol, por sí solo, puede tener su eficacia reducida cuando se administra junto a inductores enzimáticos hepáticos como fenobarbital, rifampicina o corticosteroides (como la dexametasona), ya que estos aceleran su conversión a metabolitos inactivos. Por el contrario, fármacos como cimetidina o ketoconazol (inhibidores enzimáticos) pueden aumentar la concentración plasmática de albendazol sulfoxido, elevando tanto su eficacia como su toxicidad potencial.

          El praziquantel, metabolizado ampliamente por CYP3A, puede ver su biodisponibilidad reducida por inductores como dexametasona y fenitoína, y aumentada por inhibidores como itraconazol o eritromicina. Estas variaciones pueden traducirse en cambios en su perfil terapéutico y de efectos adversos, especialmente neurológicos.

          Cuando se utilizan en combinación, no hay evidencia de interacción farmacocinética directa entre albendazol y praziquantel, pero su uso conjunto puede potenciar interacciones con fármacos metabolizados por las mismas enzimas hepáticas. Además, su toxicidad puede ser aditiva si se administran simultáneamente con fármacos hepatotóxicos (como carprofeno, ketoconazol, doxiciclina en uso prolongado) o mielotóxicos (como azatioprina, ciclosporina o ciertos antineoplásicos).

          Adicionalmente, antiácidos o adsorbentes gastrointestinales como carbón activado, caolín o pectina pueden reducir la absorción oral de ambos principios activos si se administran en un intervalo menor a 2 horas.

          • Evitar la combinación con fármacos que comparten metabolismo hepático.
          • Usar con precaución junto a inmunosupresores o quimioterápicos.
          • Separar al menos 2 horas de antiácidos o adsorbentes entéricos.
          • En animales con hepatopatías, considerar reducción de dosis y vigilancia clínica estrecha.

          Última actualización: 28/07/2025 03:06