Fleet enema

Ámbito de Acción: Digestivo

Laboratorio

Rider

Presentación
Adulto: Envase conteniendo 133 mL;
Infantil: Envase conteniendo 67 mL
Dosis Práctica

Vía Rectal 3,5 ml por kilo.

Principio Activo

Bifosfato de sodio + fosfato de sodio

Composición

Adultos: cada 118 mL contiene: Fostato de sodio monobásico 19g, fosfato de sodio dibásico 7g, contenido de sodio 4,4, excipientes, Edetato disódico, cloruro de benzalconio, agua purificada.
Pediátrico: cada  59 mL contiene: Fostato de sodio monobásico 8.5g, fosfato de sodio dibásico 3.5g, contenido de sodio 2,2, excipientes, Edetato disódico, cloruro de benzalconio, agua purificada.

Especies

Caninos y Felinos

Posología

Vía Rectal 3,5 ml por kilo.

Vía Rectal 3,5 ml por kilo.


Indicaciones

Los enemas de bifosfato de sodio + fosfato de sodio se utilizan en medicina veterinaria canina como una solución evacuante de acción rápida, destinada a facilitar el vaciamiento rectal y del colon distal. Su uso es común en situaciones donde se requiere una evacuación inmediata, como en preparaciones para procedimientos diagnósticos (ej. colonoscopías) o quirúrgicos, y en el manejo del estreñimiento severo o impactación fecal.

Estos enemas actúan por un mecanismo osmótico, en el cual los fosfatos presentes aumentan la presión osmótica intraluminal, atrayendo agua hacia la luz intestinal. Esto hidrata las heces, estimula el peristaltismo y facilita la defecación en un corto plazo (usualmente dentro de los 5 a 30 minutos post aplicación).

Sin embargo, su administración debe realizarse con extrema precaución. En particular, los perros de razas pequeñas, geriátricos, debilitados o con compromiso renal, cardíaco o deshidratación son más susceptibles a desarrollar efectos adversos graves, como hiperfosfatemia, hipocalcemia, hipernatremia, deshidratación y acidosis metabólica. En algunos casos, estas alteraciones pueden desencadenar cuadros clínicos severos o incluso mortales si no se reconocen y tratan a tiempo.

Por ello, se recomienda su uso únicamente bajo supervisión veterinaria, en pacientes cuidadosamente seleccionados, y evitando su empleo repetido o en combinación con otros fármacos que afecten el equilibrio electrolítico o renal.

Acciones

La combinación de bifosfato de sodio y fosfato de sodio, administrada por vía rectal en forma de enema, actúa como un laxante osmótico y estimulante. Su mecanismo principal se basa en el efecto osmótico de los fosfatos, que al entrar en contacto con la mucosa del colon aumentan la presión osmótica intraluminal, atrayendo agua desde los tejidos hacia la luz intestinal. Este efecto provoca una rápida hidratación de las heces, incrementa el volumen intraluminal y estimula el peristaltismo reflejo del colon distal, facilitando la evacuación en un corto período de tiempo (habitualmente dentro de los 5 a 30 minutos posteriores a la aplicación).

Además del efecto mecánico, la distensión rectal provocada por el enema contribuye a activar reflejos neuromusculares locales, lo que potencia aún más la respuesta evacuante. Es una solución útil para episodios de estreñimiento agudo, preparación previa a estudios diagnósticos rectales o colónicos, y en situaciones donde se requiere una evacuación rápida del contenido rectal.

Farmacocinética

La farmacocinética de los enemas que contienen bifosfato de sodio y fosfato de sodio no ha sido ampliamente estudiada en medicina veterinaria, pero se conoce lo siguiente a partir de datos extrapolados desde humanos y reportes clínicos en animales:

Tras la administración rectal, una parte de los fosfatos puede ser absorbida sistémicamente a través de la mucosa del colon, especialmente si la mucosa está inflamada, el tiempo de retención del enema es prolongado o si el paciente presenta deshidratación, insuficiencia renal o bajo volumen circulante.

Una vez absorbido, el fosfato se distribuye rápidamente en el compartimiento extracelular, donde puede alterar el equilibrio de calcio y fósforo, causando hiperfosfatemia y hipocalcemia secundaria por precipitación de sales de calcio. Estos efectos son más marcados en animales pequeños, geriátricos o comprometidos clínicamente.

La excreción de los fosfatos absorbidos se produce principalmente por vía renal, lo que explica por qué los pacientes con disfunción renal tienen un mayor riesgo de toxicidad. La vida media plasmática del fosfato inorgánico puede prolongarse en estos casos, intensificando los efectos adversos.

Efectos Adversos

Los efectos adversos del uso de bifosfato de sodio + fosfato de sodio en enemas en medicina veterinaria, especialmente en perros y gatos, pueden ser leves o graves dependiendo de la dosis, la frecuencia de administración y el estado clínico del paciente. Estos efectos derivan tanto de la acción local en el colon como de la absorción sistémica de fosfato. 

Efectos adversos locales (rectales):

  • Irritación de la mucosa rectal, con signos como tenesmo, dolor al evacuar o pequeñas cantidades de sangre en heces.
  • Diarrea osmótica, causada por el efecto hiperosmótico del enema, lo que puede llevar a pérdida de líquidos y electrolitos si se repite o no se tolera bien.
  • Inflamación rectal (proctitis), especialmente con administración repetida o uso forzado.

Efectos adversos sistémicos (más comunes en animales pequeños o con enfermedad subyacente):

1. Hiperfosfatemia, por absorción del fosfato desde el colon. Puede provocar:

  • Hipocalcemia secundaria, con signos neuromusculares (temblores, debilidad, espasmos musculares, convulsiones)
  • Depresión del sensorio, ataxia, letargo e incluso coma en casos severos.

2. Acidosis metabólica, particularmente en pacientes con insuficiencia renal o hipoperfusión.
3. Daño renal agudo, en pacientes predispuestos o con uso repetido.
4. Deshidratación e hipovolemia, por pérdida de líquidos intestinales.

Estos efectos se han documentado principalmente en pacientes de bajo peso corporal, deshidratados, geriátricos o con disfunción renal preexistente, por lo que se recomienda precaución extrema o evitar su uso en estas condiciones.

Contraindicaciones

El uso de enemas con bifosfato de sodio y fosfato de sodio está contraindicado en animales con obstrucción intestinal, íleo, megacolon o deshidratación severa, ya que su efecto osmótico puede exacerbar el desequilibrio hidroelectrolítico y agravar el cuadro clínico. Tampoco debe utilizarse en pacientes con insuficiencia renal, hiperfosfatemia o hipocalcemia, debido al riesgo de absorción sistémica de fosfatos y potencial desarrollo de intoxicación por fosfatos, que puede provocar hipocalcemia secundaria, arritmias cardíacas y debilidad muscular.

Además, se debe tener extrema precaución en animales geriátricos, debilitados o de pequeño tamaño corporal (como perros miniatura o cachorros), quienes son más susceptibles a desarrollar alteraciones electrolíticas graves, incluso con una sola administración. Nunca debe usarse como terapia crónica o repetitiva, ya que puede provocar dependencia del reflejo evacuatorio o daño a la mucosa rectal.

Sobredosis

Manifestaciones clínicas de sobredosis:

  • Hiperfosfatemia severa
  • Hipocalcemia secundaria (por quelación del calcio con el fosfato)
  • Hipernatremia y acidosis metabólica
  • Letargo, debilidad muscular, vómitos, diarrea, temblores o convulsiones
  • Arritmias cardíacas
  • Tetania y signos neuromusculares
  • Muerte súbita, en casos no tratados a tiempo

Hallazgos de laboratorio:

  • Aumento significativo de fósforo sérico
  • Descenso de calcio sérico total e iónico
  • Alteraciones del equilibrio ácido-base y electrolítico
  • Elevación de urea y creatinina si hay daño renal asociado

Tratamiento de la sobredosis:

  • Suspensión inmediata del enema
  • Fluidoterapia intravenosa intensiva con solución salina al 0,9% para diluir y favorecer la excreción renal
  • Corrección de hipocalcemia con gluconato de calcio IV
  • Corrección de acidosis metabólica con bicarbonato de sodio si hay indicación
  • Monitoreo electrocardiográfico y electrolítico continuo
  • En casos extremos: hemodiálisis o diálisis peritoneal si hay insuficiencia renal grave o alteraciones electrolíticas intratables

Nota clínica:

La mayoría de los reportes de toxicidad por sobredosis con enemas de fosfato provienen de su uso en gatos y perros pequeños, donde incluso una dosis estándar puede resultar tóxica. Por tanto, nunca debe excederse la dosis indicada, y se recomienda evitar su uso en pacientes con riesgo renal, edad avanzada o deshidratación.

Seguridad Reproductiva

En forma de enema en medicina veterinaria no cuenta con estudios específicos suficientes en hembras gestantes o lactantes (ni en caninos ni en felinos), por lo que su uso no está recomendado rutinariamente durante estas etapas, salvo que sea absolutamente necesario y siempre bajo estricta supervisión veterinaria.

Consideraciones clínicas importantes:

  • Durante la gestación, existe el riesgo de alteraciones electrolíticas como hipocalcemia o hiperfosfatemia, que podrían inducir contracciones uterinas o comprometer la viabilidad fetal en casos severos.
  • Durante la lactancia, si bien la absorción sistémica tras un enema es limitada en animales sanos, no se descarta completamente el paso de fosfato a través de la leche, y no se ha establecido la inocuidad para los cachorros lactantes.

Recomendación general:

Evitar el uso en hembras gestantes o lactantes, especialmente si existen alternativas más seguras. Si el enema es clínicamente indispensable, debe administrarse una única dosis, a la menor concentración posible, y bajo monitorización estrecha de los parámetros clínicos y bioquímicos.

Interacción Medicamentosa

El uso de enemas con fosfatos puede alterar la absorción, distribución y efecto de otros fármacos, especialmente en pacientes sensibles o poli medicados. Las siguientes interacciones son importantes a considerar:

Diuréticos tiazídicos y de asa (ej. furosemida): Pueden potenciar la hipocalcemia y la hipokalemia, ya que aumentan la excreción urinaria de electrolitos. Su uso conjunto requiere monitoreo electrolítico estricto.

Glucósidos digitálicos (ej. digoxina): La hipocalcemia y la hipokalemia inducidas por el fosfato pueden incrementar el riesgo de toxicidad digitálica, con arritmias severas como resultado. Evitar la combinación o ajustar la terapia con vigilancia cardíaca.

Suplementos de calcio o vitamina D: Su uso junto con fosfatos puede producir precipitación de sales cálcicas en tejidos blandos o riñones, especialmente si hay hipercalcemia o hiperfosfatemia.

Antiácidos que contienen aluminio o magnesio: Estos compuestos pueden reducir la absorción intestinal de fosfato, interfiriendo con la eficacia de productos que lo contienen.

Fármacos nefrotóxicos (ej. AINEs, aminoglucósidos, anfotericina B): El fosfato puede empeorar la función renal cuando se administra con otros agentes nefrotóxicos. Se recomienda vigilancia estricta del estado renal si no puede evitarse su coadministración.

Corticosteroides: Pueden inducir retención de sodio y agua, lo que puede potenciar los efectos de sobrecarga de fosfato y sodio si se administran conjuntamente.

Resinas de intercambio iónico (ej. sevelamer): Estas resinas pueden disminuir la absorción de fosfatos, lo cual puede ser deseable en pacientes con hiperfosfatemia, pero debe considerarse su interacción si se busca un efecto laxante con enemas.

Recomendaciones clínicas:

  • Administrar enemas de fosfato por separado (al menos con 2 horas de diferencia) de otros medicamentos orales.
  • Monitorear electrolitos séricos, especialmente calcio, sodio y fósforo, en pacientes con otras terapias activas.
  • Evitar el uso simultáneo con fármacos que puedan agravar la toxicidad renal o electrolítica, especialmente en animales con comorbilidades.

Última actualización: 08/08/2025 02:56

Bifosfato de sodio + fosfato de sodio

Adultos: cada 118 mL contiene: Fostato de sodio monobásico 19g, fosfato de sodio dibásico 7g, contenido de sodio 4,4, excipientes, Edetato disódico, cloruro de benzalconio, agua purificada.
Pediátrico: cada  59 mL contiene: Fostato de sodio monobásico 8.5g, fosfato de sodio dibásico 3.5g, contenido de sodio 2,2, excipientes, Edetato disódico, cloruro de benzalconio, agua purificada.

Caninos y Felinos

Vía Rectal 3,5 ml por kilo.

Vía Rectal 3,5 ml por kilo.


Los enemas de bifosfato de sodio + fosfato de sodio se utilizan en medicina veterinaria canina como una solución evacuante de acción rápida, destinada a facilitar el vaciamiento rectal y del colon distal. Su uso es común en situaciones donde se requiere una evacuación inmediata, como en preparaciones para procedimientos diagnósticos (ej. colonoscopías) o quirúrgicos, y en el manejo del estreñimiento severo o impactación fecal.

Estos enemas actúan por un mecanismo osmótico, en el cual los fosfatos presentes aumentan la presión osmótica intraluminal, atrayendo agua hacia la luz intestinal. Esto hidrata las heces, estimula el peristaltismo y facilita la defecación en un corto plazo (usualmente dentro de los 5 a 30 minutos post aplicación).

Sin embargo, su administración debe realizarse con extrema precaución. En particular, los perros de razas pequeñas, geriátricos, debilitados o con compromiso renal, cardíaco o deshidratación son más susceptibles a desarrollar efectos adversos graves, como hiperfosfatemia, hipocalcemia, hipernatremia, deshidratación y acidosis metabólica. En algunos casos, estas alteraciones pueden desencadenar cuadros clínicos severos o incluso mortales si no se reconocen y tratan a tiempo.

Por ello, se recomienda su uso únicamente bajo supervisión veterinaria, en pacientes cuidadosamente seleccionados, y evitando su empleo repetido o en combinación con otros fármacos que afecten el equilibrio electrolítico o renal.

La combinación de bifosfato de sodio y fosfato de sodio, administrada por vía rectal en forma de enema, actúa como un laxante osmótico y estimulante. Su mecanismo principal se basa en el efecto osmótico de los fosfatos, que al entrar en contacto con la mucosa del colon aumentan la presión osmótica intraluminal, atrayendo agua desde los tejidos hacia la luz intestinal. Este efecto provoca una rápida hidratación de las heces, incrementa el volumen intraluminal y estimula el peristaltismo reflejo del colon distal, facilitando la evacuación en un corto período de tiempo (habitualmente dentro de los 5 a 30 minutos posteriores a la aplicación).

Además del efecto mecánico, la distensión rectal provocada por el enema contribuye a activar reflejos neuromusculares locales, lo que potencia aún más la respuesta evacuante. Es una solución útil para episodios de estreñimiento agudo, preparación previa a estudios diagnósticos rectales o colónicos, y en situaciones donde se requiere una evacuación rápida del contenido rectal.

La farmacocinética de los enemas que contienen bifosfato de sodio y fosfato de sodio no ha sido ampliamente estudiada en medicina veterinaria, pero se conoce lo siguiente a partir de datos extrapolados desde humanos y reportes clínicos en animales:

Tras la administración rectal, una parte de los fosfatos puede ser absorbida sistémicamente a través de la mucosa del colon, especialmente si la mucosa está inflamada, el tiempo de retención del enema es prolongado o si el paciente presenta deshidratación, insuficiencia renal o bajo volumen circulante.

Una vez absorbido, el fosfato se distribuye rápidamente en el compartimiento extracelular, donde puede alterar el equilibrio de calcio y fósforo, causando hiperfosfatemia y hipocalcemia secundaria por precipitación de sales de calcio. Estos efectos son más marcados en animales pequeños, geriátricos o comprometidos clínicamente.

La excreción de los fosfatos absorbidos se produce principalmente por vía renal, lo que explica por qué los pacientes con disfunción renal tienen un mayor riesgo de toxicidad. La vida media plasmática del fosfato inorgánico puede prolongarse en estos casos, intensificando los efectos adversos.

Los efectos adversos del uso de bifosfato de sodio + fosfato de sodio en enemas en medicina veterinaria, especialmente en perros y gatos, pueden ser leves o graves dependiendo de la dosis, la frecuencia de administración y el estado clínico del paciente. Estos efectos derivan tanto de la acción local en el colon como de la absorción sistémica de fosfato. 

Efectos adversos locales (rectales):

  • Irritación de la mucosa rectal, con signos como tenesmo, dolor al evacuar o pequeñas cantidades de sangre en heces.
  • Diarrea osmótica, causada por el efecto hiperosmótico del enema, lo que puede llevar a pérdida de líquidos y electrolitos si se repite o no se tolera bien.
  • Inflamación rectal (proctitis), especialmente con administración repetida o uso forzado.

Efectos adversos sistémicos (más comunes en animales pequeños o con enfermedad subyacente):

1. Hiperfosfatemia, por absorción del fosfato desde el colon. Puede provocar:

  • Hipocalcemia secundaria, con signos neuromusculares (temblores, debilidad, espasmos musculares, convulsiones)
  • Depresión del sensorio, ataxia, letargo e incluso coma en casos severos.

2. Acidosis metabólica, particularmente en pacientes con insuficiencia renal o hipoperfusión.
3. Daño renal agudo, en pacientes predispuestos o con uso repetido.
4. Deshidratación e hipovolemia, por pérdida de líquidos intestinales.

Estos efectos se han documentado principalmente en pacientes de bajo peso corporal, deshidratados, geriátricos o con disfunción renal preexistente, por lo que se recomienda precaución extrema o evitar su uso en estas condiciones.

El uso de enemas con bifosfato de sodio y fosfato de sodio está contraindicado en animales con obstrucción intestinal, íleo, megacolon o deshidratación severa, ya que su efecto osmótico puede exacerbar el desequilibrio hidroelectrolítico y agravar el cuadro clínico. Tampoco debe utilizarse en pacientes con insuficiencia renal, hiperfosfatemia o hipocalcemia, debido al riesgo de absorción sistémica de fosfatos y potencial desarrollo de intoxicación por fosfatos, que puede provocar hipocalcemia secundaria, arritmias cardíacas y debilidad muscular.

Además, se debe tener extrema precaución en animales geriátricos, debilitados o de pequeño tamaño corporal (como perros miniatura o cachorros), quienes son más susceptibles a desarrollar alteraciones electrolíticas graves, incluso con una sola administración. Nunca debe usarse como terapia crónica o repetitiva, ya que puede provocar dependencia del reflejo evacuatorio o daño a la mucosa rectal.

Manifestaciones clínicas de sobredosis:

  • Hiperfosfatemia severa
  • Hipocalcemia secundaria (por quelación del calcio con el fosfato)
  • Hipernatremia y acidosis metabólica
  • Letargo, debilidad muscular, vómitos, diarrea, temblores o convulsiones
  • Arritmias cardíacas
  • Tetania y signos neuromusculares
  • Muerte súbita, en casos no tratados a tiempo

Hallazgos de laboratorio:

  • Aumento significativo de fósforo sérico
  • Descenso de calcio sérico total e iónico
  • Alteraciones del equilibrio ácido-base y electrolítico
  • Elevación de urea y creatinina si hay daño renal asociado

Tratamiento de la sobredosis:

  • Suspensión inmediata del enema
  • Fluidoterapia intravenosa intensiva con solución salina al 0,9% para diluir y favorecer la excreción renal
  • Corrección de hipocalcemia con gluconato de calcio IV
  • Corrección de acidosis metabólica con bicarbonato de sodio si hay indicación
  • Monitoreo electrocardiográfico y electrolítico continuo
  • En casos extremos: hemodiálisis o diálisis peritoneal si hay insuficiencia renal grave o alteraciones electrolíticas intratables

Nota clínica:

La mayoría de los reportes de toxicidad por sobredosis con enemas de fosfato provienen de su uso en gatos y perros pequeños, donde incluso una dosis estándar puede resultar tóxica. Por tanto, nunca debe excederse la dosis indicada, y se recomienda evitar su uso en pacientes con riesgo renal, edad avanzada o deshidratación.

En forma de enema en medicina veterinaria no cuenta con estudios específicos suficientes en hembras gestantes o lactantes (ni en caninos ni en felinos), por lo que su uso no está recomendado rutinariamente durante estas etapas, salvo que sea absolutamente necesario y siempre bajo estricta supervisión veterinaria.

Consideraciones clínicas importantes:

  • Durante la gestación, existe el riesgo de alteraciones electrolíticas como hipocalcemia o hiperfosfatemia, que podrían inducir contracciones uterinas o comprometer la viabilidad fetal en casos severos.
  • Durante la lactancia, si bien la absorción sistémica tras un enema es limitada en animales sanos, no se descarta completamente el paso de fosfato a través de la leche, y no se ha establecido la inocuidad para los cachorros lactantes.

Recomendación general:

Evitar el uso en hembras gestantes o lactantes, especialmente si existen alternativas más seguras. Si el enema es clínicamente indispensable, debe administrarse una única dosis, a la menor concentración posible, y bajo monitorización estrecha de los parámetros clínicos y bioquímicos.

El uso de enemas con fosfatos puede alterar la absorción, distribución y efecto de otros fármacos, especialmente en pacientes sensibles o poli medicados. Las siguientes interacciones son importantes a considerar:

Diuréticos tiazídicos y de asa (ej. furosemida): Pueden potenciar la hipocalcemia y la hipokalemia, ya que aumentan la excreción urinaria de electrolitos. Su uso conjunto requiere monitoreo electrolítico estricto.

Glucósidos digitálicos (ej. digoxina): La hipocalcemia y la hipokalemia inducidas por el fosfato pueden incrementar el riesgo de toxicidad digitálica, con arritmias severas como resultado. Evitar la combinación o ajustar la terapia con vigilancia cardíaca.

Suplementos de calcio o vitamina D: Su uso junto con fosfatos puede producir precipitación de sales cálcicas en tejidos blandos o riñones, especialmente si hay hipercalcemia o hiperfosfatemia.

Antiácidos que contienen aluminio o magnesio: Estos compuestos pueden reducir la absorción intestinal de fosfato, interfiriendo con la eficacia de productos que lo contienen.

Fármacos nefrotóxicos (ej. AINEs, aminoglucósidos, anfotericina B): El fosfato puede empeorar la función renal cuando se administra con otros agentes nefrotóxicos. Se recomienda vigilancia estricta del estado renal si no puede evitarse su coadministración.

Corticosteroides: Pueden inducir retención de sodio y agua, lo que puede potenciar los efectos de sobrecarga de fosfato y sodio si se administran conjuntamente.

Resinas de intercambio iónico (ej. sevelamer): Estas resinas pueden disminuir la absorción de fosfatos, lo cual puede ser deseable en pacientes con hiperfosfatemia, pero debe considerarse su interacción si se busca un efecto laxante con enemas.

Recomendaciones clínicas:

  • Administrar enemas de fosfato por separado (al menos con 2 horas de diferencia) de otros medicamentos orales.
  • Monitorear electrolitos séricos, especialmente calcio, sodio y fósforo, en pacientes con otras terapias activas.
  • Evitar el uso simultáneo con fármacos que puedan agravar la toxicidad renal o electrolítica, especialmente en animales con comorbilidades.

Última actualización: 08/08/2025 02:56